Por Amaia Arregi
Si eres mi follower, sabrás que he pasado la última semana en Lanzarote, si no lo eres, pues no mereces vivir.
Todo comenzó un buen día de mayo, no sé cuál, cuando a mi señora amiga Mai se ocurrió decirme que había encontrado vuelos a las Canarias (a todas) por no más de 100 euros. Y claro, una, que no es de piedra, dijo: pues venga, pues vamos, a donde sea, a la que más rabia te dé. Y así, fichamos a mi otra amiga, la Bea, loki, y desembonsaldo 97 euros por cabeza nos hicimos con vuelo + estancia en apartamento por siete días, ¿cómo taj quedao?
He aquí las protagonistas de la novela:
IDA_DÍA 0
El día uno empieza con una nota mental que me repito a mi misma cada x tiempo pero que de poco sirve: Amaia NO vuelvas a volar con Ryanair.
La compañía formó una cola que llegaba a Calatayud porque les salió de los huevos no abrir más de dos mesas para todos los vuelos previstos para esa tarde noche. Total, un caos. Al final conseguimos facturar a tiempo y pasar el control con el tiempo justo para ponernos en la cola de embarque.
Unas 3 horas después, una menos en Canarias, ya estábamos pisando suelo lanzaroteño y se nos empezaba a encrespar el pelo.
Alquilamos un coche (de antemano) con la compañía AutoReisen que nos salió por unos 63 euros para toda la semana, o sea, guay.
A eso de las 23h llegábamos a Puerto del Carmen y nos daban las llaves de nuestra nueva casa en los Apartamentos Kontiki, que suena como a atracción de Port Aventura, pero no.
Como teníamos un hambre de matar, nos fuimos a cenar al chino más guarro de la isla, y sin tiempo a hacer la digestión, nos fuimos a dolmil.
DÍA 1: Hoy no hago ni el huevo, como hay Dios
El día uno consistió en no hacer nada y pasar de todo, modo desconexión ON. Lo más productivo del jueves fue hacernos con lo que se iba a convertir en nuestra mascota oficial en lo que restaban de días: Rafi, un cocodrilo de lo más aventurero y un compañero sin igual.
PD: también hicimos la compra en el Hiper Dino, ¡ÑO, qué precios! (Las cajeras eran un poco retracas)
DÍA 2: La isla de la Graciosa + la hostia padre + karaoke
Cogimos el coche y nos buscamos la vida para encontrar el camino al norte. Porque, una cosa os voy a decir: la señalización en las carreteras no es el fuerte de Lanzarote. Bueno, ni la señalización ni nada en general, lo mismo subes una pendiente que poco le falta para parecer San Francisco, que bajas por un camino de cabras con forma de serpiente sin quitamiedos ni na, ni na, con un barranco ahí, en el lateral, esperando a que caigas en él.
Total, conseguimos llegar a Orzola, que es donde se coge el ferri para ir a la Isla de la Graciosa. El precio son 20 euros ida y vuelta. Es un poco caro pero merece mucho la pena: un must.
Una vez allí, nos entró el cargo de conciencia del día uno y decidimos hacer el ejercicio que no hicimos la jornada anterior (mmmmmmmmmmmmmmma, wrong). Alquilamos unas bicicletas para recorrer la isla, son 6 euros por cabeza.
El señor moreno (muy moreno) que te las alquila te dirá que el recorrido se hace en 1 hora y 20 minutos fácil. Yo te digo que los huevos, date un margen de 2 horas (si no más) para dar el voltio al islote.
Tras unos 20 minutos de bicicleta, habiéndonos dejado ya un cuarto de pulmón y sufriendo ya el dolor en los glúteos, sucedió el drama. A la señorita Beatriz le pareció que los 100 metros que quedaban para llegar a la primera parada, la Playa de las Conchas, era demasiado esperar para hacer la croqueta en la arena, por lo que decidió derrapar con la BH que nos habían dado y rebozarse en la gravilla del sendero. Vamos, que se metió una ostia como una catedral. Todo esto vino provocado por una pelea personal que decidió entablar ella misma con una mosca con la que se cruzó con por el camino.
Total, que un agradable señor de la zona, Gustavo, como la rana, tuvo que socorrerla para no morir por alguna infección rara. Resultado: magulladuras varias en rodillas, codos y mano, o sea, UN CUADRO DE PERSONA:
Cuando ya llegamos a la playa, nos encontramos con algo parecido al paraíso, esto:
Nos os puedo decir lo que es echarse la siesta y hacer la croqueta hasta llegar al mar en esta playaca, tenéis que ir y problarlo, too much.
El resto del recorrido no lo disfrutamos tanto, no por que deje de ser ASOMBROSO (palabro), sino porque andábamos bastante justas de tiempo y tuvimos que hacerlo contrarreloj.
Total, llegamos al ferri con la lengua fuera y quemadura de segundo y tercer grado.
Por la noche decidimos que podíamos hacer el ridículo tan tranquilamente, porque no nos iban a volver a ver más, y nos fuimos al Tito’s, el karaoke por excelencia. Un must, también.
DÍA 3: Me muero de la resaca + hay que sacar de paseo a Rafi
Con cubatas a 4 euros es normal tener resaca al día siguiente. Como habíamos cantado fenomenal la noche anterior, decidimos que nos merecíamos un premio y nos metimos un british breakfast entre pecho y espalda como Zeus manda.
Rafi ya se venía quejando de que no lo sacábamos de paseo así que lo metimos en el Twingo y nos lo llevamos a Playa Papagayo. El capricho del niño nos costó 3 euros de entrada a la zona de playas + 25 de la sangría y las papas que se le antojaron.

Después de la siesta tiramos para la zona de Playa Blanca, a ver qué tal, y oye, pues bonito:
DÍA 4: Timonfire + tú coge olah que ya me echo yo la siehta + te cagas con Los Hervideros
El domingo, el día del señor y de los paseos largos, tiramos para Timanfaya, rebautizado por nosotras como Timonfire. La recepcionista de nuestreos apartamentos, que mira tú por dónde se llamaba como yo, nos recomendó ir primero al Centro del Visitante, y nosotras os lo recomendamos también. La entrada es gratuita y todo es bastante interactivo, te hacen incluso una simulación de una erupción volcánica, simulación catalogada por la guía como “muy fuerte”, pero que no es pa tanto. Merece la pena.
Una vez entradas en vereda, fuimos a ver el parque. La vueltica en bus por el parque cuesta 8 euros y aunque es bastante corto (dura unos 20 minutos) merece la pena. Además de ver volcanes y cráteres aprendes idiomas: te explican grosso modo la historia del volcán en español, inglés y alemán, pa que tú lo goseh.
Por cierto, también montamos en camello, atención:
Terminado el recorrido, cogimos el coche e intentamos llegar a tiempo para ver el mercado de Teguise, que acontece los domingos, pero no llegamos a tiempo. Si vais, sed más avispados que nosotras e id, que se conoce que merece la pena.
Por la tarde, con el mono ya de vitamina D, fuimos a la Playa de Famara a seguir cogiendo un tono Jersey Shore y a siestear un rato. Allí podréis ver a surfistas y aficionados al agua varios, unos más guapos que otros.
Para terminar el día, fuimos a Los Hervideros, que es un lugar brutal donde ves chocar olas contra roca volcánica y no te queda otro remedio que flipar.
DÍA 5: Temo por mi vida + los caletones de Orzola
Estábamos cansadas como señoras de 50 y lo único que apetecía era tirarse en la arena y no hacer nada. Cogimos el coche y tiramos para Arrieta, que es un pueblo que tiene un muelle muy rollo american al que sólo le faltan las atracciones de feria.
La playa que nos encontramos era perfecta para dos cosas:
1) Morir arrollada y/o ahogada por un tsunami
2) Exfoliarte la piel sin esfuerzo alguno con arena
El viento pegaba que no veas y era imposible estar más de dos minutos sin 5 kilos de arena encima de tu toalla. Al final desistimos y decidimos buscar otra playa, por lo que terminamos en la Caleta de Mero de Orzola, sitio que os recomendamos fervientemente.
En el lugar hay una especie de caitas-fuerte hechas con piedras que te protegen del viento y producen un efecto invernadero que ya quisieran para sí los agricultores. El paisaje es precioso y la temperatura del agua es perfecta y al final del día la marea baja tanto que puedes llegar caminando a África.
DÍA 6: me paso el día en horizontal + la casa por la ventana, hoy ceno solomillo
El día se resume en playa, piscina y un viento del demonio. Para darnos el capricho final nos decantamos por un restaurante bien, La Cascada (Calle de Roque Nublo 5, Puerto del Carmen), en el que te colocan las servilletas con cuchara y tenedor y te tratan como si fueras como Lady Gaga de famosa, o sea, mucho. Recomendación personal: solomillo con salsa de champiñones y flan de huevo de postre.
VUELTA_ DÍA: Hasta luego loki
Con depresión post vacacional antes de terminarlas, no nos quedó más que empaquetar todo, a Rafi incluido y volver a Mandril
Total, que nos lo hemos pasado pirata y hemos vuelto como Snooki de negras.
PD: si queréis ver el álbum completo en flickr, podéis pinchar aquí.







































