Por Amaia Arregi
La semana pasada me marque un viaje de los de vuelta a casa pero sin ser navidad. Aprovechando que el miércoles era fiesta y tenía un par de días libres, llené mi maltrecha maleta con la ropa de verano y cogí un tren con rumbo a mi tierra de verdes pastos y ríos de color sobrenatural.
Total, que llegué al tren y me encontré con un reposacabezas de esos en los que no te quieres apoyar por si tiene piojos o dragones incrustados en alguna de sus fibras sintéticas y que, por si eso no fuera suficiente, a poco que te acerques a ellos te ponen el pelo que ni la Duquesa de Alba. Peeeeero, siniooooooore, esta vez no eran como lo clásicos blancos sosos con el logo de Renfe de siempre de toda la vida, no sinior, eran distintos.
Resulta que la Renfe ha ampliado la frecuencia en su línea Gasteiz (Vitoria) – Madrid y ha decidido promocionarlo decorando los reposacabezas de una manera un tanto curiosa, uniendo de una forma tan sencilla como rebuscada los rasgos culturales más típicos de estos dos puntos del planeta. Aquí os muestro las gráficas con los diseños, que muestran lo más typical Madrid con una tipografía aún más typical Euskadi:
Por cierto, no sé si viene a cuento pero también os cuelo está otra gráfica de cuando la Renfe decidió que también nos iba a llevar a Barajas desde Chamartín, y de ahí a Tokio:
Bonicas, ¿que no?




