Por María Osma
Hay ciudades que cuando llevas tiempo sin ir, echas de menos. Hay ciudades en las que dejas algo de ti cada vez que vas.
Bonjour,merci, ¿Comment tu t´appelles?, son algunas de las palabras que los turistas aprenden a decir en cuanto ponen un pie en París.
Y es que París es una de esas ciudades en las que una se siente parte de la parafernalia. De las calles limpias, de los olores a crêpes, de los edificios victorianos y por supuesto, de la buena moda.
Con motivo de mi primer cuarto de siglo como ser humano, vuelvo a París, a la ciudad de la luz aunque llueva más que en la campiña escocesa.
Es cierto eso de que nunca llegas a conocer una ciudad, cada vez que voy a París -que tampoco han sido quinientas mil pero sí varias- descubro cosas realmente interesantes y lo que es mejor, cosas que no existen todavía en la ciudad en la que vivo y que en un afán por hacerte la empresaria y por salvar al mundo de un desastre nuclear, te imaginas montándolo con tu amiga del alma.
Recordando, la última vez que me dejé caer por la cuidad del Sena, andaba yo haciendo la ruta de la moda que sería algo así como la ruta del bacalao pero un poco más sofisticada.

Recuerdo que el plan era un súper viaje en el que cada una de nosotras iba a tener que hacerse pasar por Olivia Palermo, por Alexa Chung o por alguna de estas chicas monísimas que se dedican a respirar y poco más, pero que están siempre divinas de la muerte.
El caso es que eso no fue así pero pasado el tiempo y echando la vista atrás, fue mucho mejor.
Descubrí dos de los templos de la moda que en mi opinión lo están dando todo por acercar el diseño, la innovación y las tendencias a todos aquellos paseantes que no escuchen asiduamente los cuarenta principales.
Dando una vuelta por la Rue Saint Honoré, se encuentra Colette un punto de referencia internacional que combina a la perfección la moda, el arte, la música desconocida pero adictiva y sin duda la maestría en presentar tendencias.
Conocida como “la tienda revista” puedes encontrar desde Alexander Mc Queen, Céline, Diane Von Furstenberg hasta un documental de Martin Scorsesse sobre la vida de George Harrison pasando por un mini laboratorio en el que recuerdo que había una señora con un corte de pelo a lo garçon haciendo perfumes.


Hablando hace un par de semanas sobre la moda vintage, comentaba con una amiga friki de las tiendas de segunda mano de Madrid, lo guay que es el barrio de Le Marais para este tipo de compras, cuando de repente, caí en Merci situado en el Boulevard Beaumarchais,un espacio multidisciplinar bautizado por Vogue como una “luxury charity boutique” ya que además de poder comprarte un vestido carísimo de Stella McCartney o una crema de Annick Goutal puedes tomarte un café mientras lees un libro de esos de segunda mano que venden y que huelen a viejuno.
Merci es sin duda la mezcla perfecta entre la innovación y el guiño a lo usado, todo ello, con fines solidarios.



Attends moi París!
Me gusta:
Me gusta Cargando...
Etiquetas: amartinalefascina, Colette, Merci, París