Como aún no llegamos al mínimo de fans establecido por ley para ser consideradas celebrities, aunque poco nos queda, tenemos que tirar de terceros para poder posar en los photocall.
Por eso, senioooooora y seniooooooooore, mi compañera de fatigas Pa y yo necesitamos que nos echéis una mano para que nos pongan la red carpet a la entrada del SOS 4.8 this weekend.
Solo tienes que acceder a la promo de Ron Brugal, más concretamente en nuestra foto, y darle al coraçao. IMPORTANTE hacerlo solo una vez, porque si no nos votas y nos desvotas, o sea, que es como si no hubieras hecho nada.
Después de 22 años viviendo con la brisa del cantábrico pegándome en la nuca y odiando la lluvia hasta decir basta, la vida me llevó a mudarme a Madrid, una ciudad en la que el pelo no se te encrespa ni queriendo y las nubes son de broma.
Tras dos veranos en la capital del reino, me he dado cuenta de que en realidad quiero lo que llevo odiando casi toda mi vida. No voy a decir que eche de menos el paraguas, ni que ame las katiuskas por encima de todas las cosas, pero definitivamente soy más de calcetines que de sandalias.
Tampoco voy a decir que le haga ascos a una terraza un 12 de junio cualquiera, porque estaría mintiendo (mintiendo mucho), pero siempre he sido muy de pijama y manta, de estar en casa haciendo nada y disfrutando mucho, de todo en general y de nada en particular.
Ahora que ya es tiempo de chaquetita por si acaso y de foulard, no vaya ser que pilles frío en la garganta, me apetece más un ukelele que un electro latino, y a mi el electro latino me tira mucho, lo sabe Dios.
Piénsalo, es mucho más pasajera una resaca de sábado envuelta en una manta, que muerta de calor con el ventilador al 3.
Supongo que eso es lo que pensaron los To Kill a King, un grupo londinense (de Londres) cuya existencia yo desconocía hasta el momento pero que os recomiendo muy mucho, cuando decidieron comenzar con sus sesiones llamadas Ralph’s Balcony.
Como quien invita a pasar la tarde tomando té y pastas, aquí los amigos se dedicaron a invitar sábado sí, sábado no (más o menos) a sus camaradas, también músicos, al balcón de Ralph, cantante del grupo.
Así, en el piso 15 de un edificio cualquiera, un sábado cualquiera y con un motivo cualquiera, To Kill a King se pasaron los sábados de febrero a mayo invitando a sus amigos a traerse sus ukeleles, sus trompetas, sus teclados, y lo que quisieran, para echar la tarde grabando temas de unos y de otro: tú me versionas, yo te versiono, Pitingo en su casa y todos contentos.
Aquí os dejo los 20 episodios de la saga, uno detrás de otro (es una lista de reproducción, si queréis pasar al siguiente vídeo, pinchad en el botoncito que está a la derecha del play/pause):
Vamos que nos vamos loki, que ya puedes ir a tu H&M favorito a por el sombrero que más te guste.
No te olvides las botas de cowboy o esas bambas negras de 9,90 €, ni los shorts más shorts que guardes en el armario. Agarra todas las pulseras que tengas por casa, cuanto más colores mejor, que combinadas con el mini (katxi para mis paisanos) de cerveza quedan fetén.
Recuerda llevar el pelo suelto, por si te graban y luego montan un vídeo en slow motion. El movimiento melenero de izquierda a derecha y viceversa es lo más, eso sí, recuerda sonreír mientras te balanceas encima de un maromo que esté buenorro y procura cerrar los ojos, que así parece que lo vives más, aunque no te sepas la canción.
Sí, hijos, empieza la época preferida de todo moderno que se precie. Ya ha comenzado el aluvión de festivales y todos sabemos que esto es non-stop hasta septiembre.
Ya podéis echarle un ojo a los look más cool del Coachella, que el jueves empezamos con el SOS y ya no hay vuelta atrás.
Para dar la bienvenida a esta nueva etapa del año, y sacándome un poco de la manga el tema, hilando fino, ya sabéis, os voy a regalar unos anuncios que llevan de fondo ese tipo de melodías que dan buen rollo. Tranquilos que no os voy a enchufar ninguno de Trina, promised. Ahí van:
Anuncio: Menos sillón y más sofá, Antena 3
Canción: Home de Edward Sharpe & The Magnetic Zeros.
No sé si os habréis dado cuenta pero ya hace fresco, tirando más a frío helador que a airecito de chaquetita de otoño. Y con el frío pasan 2 cosas que influyen un poco-bastante en el día a día de todo ciudadano, que son:
1) Comes menos ensalada y más puré.
2) La pereza te invade el 93,7% de los días que tienen aires de invierno.
Hilando fino, como me gusta hacer a mí, ya me vais conociendo un poco, os diré que la pereza me influye en varios aspectos de mi vida y eso hace que la ruleta de mi iPod gire hacia un lado o hacia otro.
Por eso, queridos, porque los días que hace un frío de morir a mi me apetece escuchar música como blue, que dicen los ingleses, que no es lo mismo que azul, aunque lo parezca, me he permitido hacer una pequeña selección de cedés o cedeses, como prefiráis, a los que recurro en ocasiones en las que el tiempo no acompaña demasiado.
Bon Iver – Bon Iver (2011). No sé si será porque iver en sí ya suena a invierno, o es una asociación directa que crea mi mente, pero para mí Bon Iver y el frío van de la manito. Me gusta Towers para cuando abres la puerta del portal y pones el pie en la calle para empezar el día.
Damien Rice – O (2003). Para un sábado por la mañana, por ejemplo, que no tienes que ir a trabajar ni na’ ni na’ y te pasas un par de horas haciendo la croqueta en la cama, acurrucándote con el edredón. Me gusta Cold Water justo por lo contrario, por la ducha a 50º que te pegas cuando decides salir del nido que has creado entre la manta y el colchón.
Feist – Metals (2011). Más que para el frío, diría que es para la lluvia. Para esos días en los que decides ponerte los patucos en vez de las katiuskas y eliges quedarte en casa tomándote un café mirando por la ventana la vida pasar mientras escuchas Get it Wrong, Get it right.
Beirut – The Flying Club Cup (2009). Si has salido un sábado y tienes que sufrir las consecuencias un domingo helador y ni loco quieres salir a la calle no vaya a ser que se te hielen las orejas, A Sunday Smile, y a sonreír, aunque sea sólo un rato.
Iron and wine – Around the well (2009). ¿Sabes esos días en los que has tenido un día de mierda y lo único que te apetece es llegar a casa y ponerte el pijama? Pues eso, para un martes a las 8 de la tarde, Such Great Heights.
Nota: el orden de factores no altera el producto con lo que la lista no se ha realizado por orden de preferencia, se ha escrito en modo aleatorio.
Dedicado a María, por sus 25 inviernos, felicidades.
Hoy os voy a hablar de un pequeño gran hombre que se dedica a contar historias. Es un cuenta cuentos de la nueva era, un 2.0 de los que molan de verdad.
En su vida anterior fue un pirata de esos que hacen historia, de los que no despiertan miedo sino admiración, uno de esos que deseas que te rapte y te lleve con él a cometer fechorías por los 7 mares.
Embarcó en el navío con sus amigos, también piratas, allá por el 91, el mismo año en que nació mi hermano y Turkmenistán declaró su independencia de la URSS.
Con ellos recopiló historias que, lejos de quedar escondidas en un cofre secreto entre monedas de oro y diamantes, pasaron a formar parte de las vidas de muchas de las personas que siguieron sus andaduras por los mares del sur.
Así, entre 1991 y 2004, nuestro cuenta cuentos, que es más bien un canta cuentos, puso voz a miles de melodías que calaron hondo en el publico pop de los 90, componiendo temas inolvidables como M, Años 80, Inevitable, El equilibrio es imposible o Promesas que no valen nada, que aún perduran en los corazones de los más (y también los menos) nostálgicos.
En 2004, año en que no nació ningún pariente mío pero empezó Lost, se bajó del barco para comenzar una nueva etapa en solitario, y un año más tarde, nuestro ex y a su vez por siempre pirata nos deleitaba con Canciones para el tiempo y la distancia, un disco que no sería más que una simple señal de lo espectacular que resultaría su carrera como artista en solitario. Las Siete y Media, Mentiroso, Mentiroso y Picnic Extraterreste vinieron después, todos ellos bañados de un estilo único y unas melodías que lo mismo te hacen bailar que llorar, según te pille el día.
Varias primaveras han pasado ya desde su debut como artista y parece que el canta cuentos se nos ha puesto nostálgico y se ha decidido de una vez por todas a contar su verdad. Por eso, Iván Ferreiro, que es como se llama el pirata, ha decidido publicar Confesiones de un artista de mierda, un trabajo que ofrece una retrospectiva de lo que ha sido, hasta ahora, su carrera musical.
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Por Amaia Arregi No estaba muerta, estaba de parranda. Haciendo un pequeño resumen de este mes y medio sabático que me he tomado… desde la última vez que aparecí por aquí han pasado 3 cosas muy importantes: 1) He cumplido 25 años. 2) Me he cortado el pelo y me lo he puesto como la […]