¿Tienes pensado pasearte por las calles de París en lo que queda de abril? ¿No? Da igual, te vas a tener que tragar este post igualmente.
¿Os acordáis de cuando os conté el cuento del RedBall Project? Podéis refrescar la memoria pinchando aquí.
Resulta que la pelotita de 4 metros de alto ha llegado a París, mon amour, y a Bacardi Martini France se le ha ocurrido montar un concurso para darle bola, nunca mejor dicho.
La dinámica es simple: solo tienes que sacar una foto a la RedBall y publicarla en Instagram con el hashtag #MaRedBall. Las 30 fotografías que tengan más likes serán las preseleccionadas, y a partir de ahí, el autor del proyecto, Kurt Perschke, elegirá a los 5 ganadores, que recibirán una foto firmada por él.
Lo sé, no se han lucido mucho con el premio (valorado en unos 40 euros), pero menos da una piedra.
Vamos a ver, deja de engañarte. Si estás leyendo esto probablemente estarás sentado en una silla de oficina, posiblemente de Ikea, y te estarás quejando porque el aire acondicionado de tu planta no funciona o funciona demasiado bien. Cabe la posibilidad de que te hayas dejado el tupper que has preparado esta mañana deprisa y corriendo en la encimera de tu cocina y que, aunque todavía estemos a día 11, para ti ya sea final de mes y no tengas un céntimo.
También es probable que vivas ajeno a todo esto y que te hayas creado una realidad paralela, una vida B en la que sustituyes la silla de oficina por una hamaca, el aire acondicionado por la brisa del mar, el tupper por un mojito y los céntimos… bueno, los céntimos son otro tema.
Siempre me ha apasionado la capacidad inventiva del ser humano, ese don que todos tenemos y que nos permite evadirnos de la realidad. ¿Que no te gusta tu planeta? No pasa nada, no alarms and no suprises please, créate uno a tu medida como lo hace Bakea, do you remember?, con sus bichos con mil ojos, mil colores y mil formas.
Pero no todo va ser escaparse. La realidad está ahí, en frente de tus ojos y si no lo quieres ver tú, ya te lo muestra Alyssa Monks.
Nacida en 1977 en Ridgewood, Nueva Jersey, Alyssa Monks es una pintora que rehúye de la fantasía y se ciñe a la realidad más absoluta en sus cuadros.
El cuerpo humano es su punto fuerte y en sus creaciones podemos admirarlo en interacción con el agua en diferentes formas. Alyssa juega con el vapor y las gotas de agua sobre el vidrio para plasmar una realidad que te deja, cuanto menos, boquiabierto:
Hay que ver el calor que hace, oiga. Voy a tener compasión por vosotros y no voy a excederme en caracteres, que con el sofoco las letras entran peor por los ojos y la probabilidad de que te de un siroco es mayor.
Para rebajar un poco esta sensación térmica de nivel infernal, os traigo hoy unas ilustraciones frescas-frescas. Las podéis encontrar en el súper entre los guisantes y la lasaña de espinacas, en la segunda balda empezando por arriba.
La autora es una china-japonesa, que diría aquella Miss. No, en realidad es coreana, de Seúl para ser exactos. Se llama Ha Jin pero se hace llamar soulist-aurora. Además de ilustradora es diseñadora gráfica y directora de arte y como información adicional os diré que lleva flequillo, ¿pa qué más?
Si tenéis lo que hay que tener para entenderla (o sea, un diccionario coreano-español), podéis seguirla en twitter aquí.
Y a ti “Barter Books” ¿qué te sugiere? Lo que es a mí, hasta hace 15 minutos nada, pero ahora, que soy un poco más culta y guapa, algo sí que me dice.
Os contaré: estaba yo divagando por God Save the Brief, a ver qué se contaba de nuevo, y me encontré de morros con un post que presentaba un video que resume la historia del que es, probablemente, uno de los posters más versionados de los últimos tiempos, junto con el de la boda de la Duquesa de Alba y Alfonso Díez.
Volviendo al tema, Barter Books es una librería de segunda mano situada en Alnwick, al noreste de Inglaterra. Sus dueños, Stuart y Mary Manley (sí, como las ceras) abrieron sus puertas en 1991 y nueve años después, en el 2000, que según la wikipedia es el año en que “se extiende la psicosis en Europa por el mal de las vacas locas”, en un arranque de limpieza general (esto me lo he inventado yo) Stuart se encontró con de los ejemplares de ése poster que reza aquello de Keep Calm and Carry On.
Fue en la primavera de 1939, en pleno meollo de la Segunda Guerra Mundial, que el Ministerio de Información del Gobierno británico decidió producir 3 posters de propaganda política para mantener a su pueblo ahí, en toda la pomada giving it all.
Se imprimieron 400.000 copias de Freedom Is In Peril. Defend It With All Your Might y 800.000 de Your Courage, Your Cheerfulness, Your Resolution Will Bring Us Victory, las cuales se repartieron por escaparates y estaciones de tren de todo el país en septiembre de 1939.
Con Keep Calm and Carry On se liaron la manta a la cabeza y tiraron la casa por la ventana, imprimiendo así 2.500.000 copias a modo de artillería pesada que se reservaron única y exclusivamente por si se diera la casuística de que los alemanes entraran sin llamar, a.k.a invasión.
Finalmente Adolf y sus secuaces prefirieron no entrar a la casa de té, por lo que no hubo que echar mano de ese millón y medio de trocitos de papel que se habían impreso “por si acaso” y ahí quedaron, en el olvido, hasta que Stuart Manley (que sí, pesaos, como las ceras) se encontró una de las copias en una caja llena de polvo.
Han pasado ya 12 años desde entonces y la gente, que es muy de versionar, como Pitingo, ha hecho su propia adaptación del poster.
Los domingos son días rojos en el calendario. Hace tiempo que llegué a esa conclusión. Rojo quiere decir STOP, para, quieto ahí… mira si no los semáforos. Los domingos son días de pararse a hacer café y untar mermelada high level en unas tostadas recién hechas. O de salir a pasear de la manita de alguien y permitirse unos churros con chocolate caliente.
Últimamente los domingos son el único día de la semana en el que me puedo parar a respirar, despatarrarme en el sofá y dejar la mente en punto muerto, entrar en coma profundo aunque sea unos minutos y volver a la vida un poco más descansada.
El domingo, el día del Señor y de las tostadas con mermelada, es el único día en que puedo reservarme unos minutos para hacerme la ruta del bacalao en lo que a novedades online se refiere y nutrirme un poco de todo para traeros algo bonico cada semana.
Así es como me encuentro las joyitas como esta que os traigo hoy.
Haciendo repaso de Yorokobu, me encuentro con un post que habla de Juan Carlos Paz, art director, digital illustrator, sculptor y crazy man, como se define en su web.
Bakea, como se hace llamar, oriundo de Puertollano y afincado en Berlín, es un joven de 27 años que actualmente trabaja como freelance publicitario.
Entre trabajo y trabajo se dedica, como dice Yorokobu, a dar vida a todos los habitantes de su cabeza. Explica Bakea que “todo viene de un mismo concepto; mi cerebro es un planeta con flora y fauna propia. La idea es crear un animalario que explique cómo son y cómo se relacionan las especies que habitan en él”.
Estos son unos de los muchos monstruitos que habitan en la cabeza de Juan Carlos Paz, si queréis ver más, quer seguro que sí, podéis visitar su flickr haciendo click aquí.
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Por Amaia Arregi Voy a ponerme a escribir como si no hubiera estado desaparecida un mes, vosotros leed como si el último post fuera del viernes pasado. Hoy me toca barrer para casa, que ya va siendo hora. Como algunos ya sabéis, Tuenti, aparte de darme alegría de vivir, también me da de comer. Da […]
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