Por Amaia Arregi
El día que ya no esté, no necesitaré nada. No quiero nada a título póstumo. Por eso, he estado pensando que los homenajes, las flores, los premios, los halagos, las frases bonitas, los agradecimientos y un poco de tu tiempo, los necesito ahora.
Ay… Estaba yo buscando algo nuevo que contaros por aquí. Me sugirió la otra Martina que hablara del chándal olímpico pero… en fin, nada que argumentar al respecto.
Sin cavar muy hondo me encontré con el nuevo spot de Aquarius, de Sra. Rushmore, of course my horse, y a la altura de todos los anteriores, más o menos donde queda la luna, o sea, muy alto.
Así pues, os traigo un spot de lágrima fácil que te deja un nudillo en el estómago difícil de deshacer muy a pesar de la canción happyflower del final.
Aaaaaaay los abuelos, esa gran figura, esos dioses de carne y hueso que jugarán siempre a tu favor, no importa la liga. Esos que nunca entienden a qué te dedicas pero te apoyan 100%, porque lo que importa, hijo mío, es que seas feliz.
Los mismos que pegarán un grito a tu madre, al panadero o al vecino, si hace falta, con tal de defender tu ser por muy despojo humano que seas.
Esos que siempre te van a decir lo guapa que estás y lo poco que comes, aunque lleves el pelo de Aramís Fuster y la talla de Falete, por que ellos, hijo mío, ellos miran con otros ojos.
A ellos, que tanto te quieren y a los que tan poco visitas, ¡diles que les quieres!






























