Archivo | mayo, 2012

Tuits visuales de mierda para una semana de mierda

25 may

Por Amaia Arregi

Aaaaaaaaay el humor, ese gran desconocido para la gente agria y seca. Feos, infelices, retracas, no sabéis lo que os perdéis.

Hay gente que a veces decide hacerse la vida imposible a sí misma y de rebote salpicar a los demás, personas que se toman lo de compartir es vivir al pie de la letra pero interpretado de aquella manera, como quien dice.

Como yo no soy de esas y lo que me gusta es ahogarme de la risa, perder la respiración y que me salgan arrugas de expresión que reflejan lo divertida que es mi vida y lo mierda que es la tuya, voy a regalaros un dominio de los buenos, para todos ustedes: voyamorirhoy.tumblr.com

Voyamorirhoy es el título de un tumblr sin igual, aunque un poco abandonado, que representa los tuits de la cuenta @voyamorirhoy de forma visual. A los que no tengáis twitter: ya estáis tardando. A los que no tengáis tumblr: no sabéis lo que os perdéis.

A continuación os presento unos cuantos (muchos) tuits visuales para amenizaros el viernes:

A todos los que me provocáis arrugas de expresión, os quiero a todos!

patadegallo en la revista MADRIZ

23 may

COWORKING PARA PEQUEÑOS NEGOCIOS

EN MEDIO DE UN MONTÓN DE EMPRESAS QUE CIERRAN, GERMINAN PROYECTOS DE ALMAS JÓVENES Y EMPRENDEDORAS QUE DAN SUS FRUTOS EN LOS CENTROS DE TRABAJO COMPARTIDO. POR ILDA MOSQUERA.

Coworking, esa palabra que queda muy cool y evita que diseñadores, programadores informáticos, arquitectos y periodistas tengan que utilizar conceptos tan off como oficina.Los rincones de trabajo compartido están de moda. Son locales en los que varios profesionales de distintos ramos comparten espacio y donde pueden surgir sinergias entre diferentes disciplinas. Es parecido a los viveros, pero sin una institución detrás que los sustente ni un nombre de criadero de marisco. Son el presente y el futuro a corto plazo, la fórmula economic class que permite a profesionales independientes compartir una misma oficina y así establecer colaboraciones, hacer networking y desarrollar proyectos de manera conjunta. La fórmula del coworking se afianza en las urbes como la opción cieneurista a la que se agarran cual clavo ardiendo los jóvenes emprendedores.

Un ejemplo es Patadegallo, una agencia de comunicación de moda de la Gran Vía Madrileña. Siguiendo aquello de si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma, María Osma y Alba Mira decidieron crear el trabajo al que el mundo laboral no les daba la posibilidad de acceder. La idea tuvo un mes de gestación y el proyecto cortó el cordón umbilical hace poco más de quince días sin más sangre que una inversión mileurista. Las dos arterias de Patadegallo definen a la empresa como una agencia para todos los bolsillos y aseguran que no van a dejar fuera a quien esté empezando en el mundo de la moda. Seguidoras del boom de los espacios compartidos, están encantadas de trabajar en un coworking y ven la opción de bajo coste como una oportunidad para conocer gente de profesiones relacionadas. La agencia con nombre de estampado comparte techo con unos diseñadores de páginas web de moda. Ambas empresas están coqueteando para que en un futuro el proyecto de Osma y Mira pueda llevar las redes sociales de las páginas que se fabrican unas mesas más allá.

Poco a poco el coworking se está convirtiendo en el San Pedro de los emprendedores. Una entrada al mundo laboral y la forma de entrenzar talentos en una nueva rutina de trabajo en la que los nóveles se agrupan para sobrevivir y crear otra vida empresarial. Quién sabe si la unión de peces pequeños puede convertir en vegetarianos a los grandes vertebrados acuáticos y, con pocos centímetros, elevarse al cielo.

Si queréis ver la entrevista completa, pinchad aquí.

Viento fresco de Seúl

14 may

Por Amaia Arregi

Hay que ver el calor que hace, oiga. Voy a tener compasión por vosotros y no voy a excederme en caracteres, que con el sofoco las letras entran peor por los ojos y la probabilidad de que te de un siroco es mayor.

Para rebajar un poco esta sensación térmica de nivel infernal, os traigo hoy unas ilustraciones frescas-frescas. Las podéis encontrar en el súper entre los guisantes y la lasaña de espinacas, en la segunda balda empezando por arriba.

La autora es una china-japonesa, que diría aquella Miss. No, en realidad es coreana, de Seúl para ser exactos. Se llama Ha Jin pero se hace llamar soulist-aurora. Además de ilustradora es diseñadora gráfica y directora de arte y como información adicional os diré que lleva flequillo, ¿pa qué más?

Si tenéis lo que hay que tener para entenderla (o sea, un diccionario coreano-español), podéis seguirla en twitter aquí.

¡Hasta luegui!

Subraya sólo lo importante

10 may

Por María Osma

Yo iba de peregrina y me cogiste de la mano… cántame, me dijiste cántame, cántame por el camino y agarrá-a tu cintura te canté, a la sombra de los pinos…

¿Os acordáis de los subrayadores Stabilo Boss? Hace unos días me entraron unas ganas incontrolables de agarrar unos cuantos y traérmelos pa’ la oficina.
Llevo unos 5 minutos con la mirada perdida, de esto que miras hacia delante y no consigues ver nada, absolutamente nada, sólo el color flúor del Stabilo.

Hay que ver cómo se llevan esta temporada los colores ácidos, o sea los colores vitamina, saeeeeeees, los llamados fosforitos de toda la vida, parten la pana en el street style, para la/ el que lo tenga, claro. Qué previsores los de las autoescuelas con lo del chalequito, eh? Se veía venir, ellos lo sabían pero no os dijeron nada…

A mí la verdad es que esto de parecer un semáforo no me mola nada. Me encanta el verano, los colores vivos, el calor, las sandías, los manteles de flores y todo lo folclórico y cursi que te puedas imaginar pero eso de ¡mira esa que pantalones lleva, se la ve desde su casa!, no lo veo.

Está claro que ya no hay nada que hacer para parar esto, it’s too late, así que como es demasié tarde, me pido este bolso rosa fosforito donde los haya de Cambridge Satchel Company, por si hay algún alma caritativa que me lo desea comprar con todas sus ganas.

Quiero dar las gracias desde aquí, al inventor de esta moda porque a veces la odio y a veces la quiero pero sobre todo, a veces me echo unas risas viendo a la gente por la calle con sus luminosas Vans verdes neón más content@s que unas castañuelas.

Fell free y ¡no te olvides del chaleco!

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