Por Amaia Arregi
Imaginaos que estáis paseando, por ejemplo, por Barcelona, o por Toronto, o por Taipei, que está aquí al ladico, a la vuelta de la esquina. Podéis imaginaros que hace sol o que caen chuzos de punta, como queráis. También sois libres de fantasear en cuanto al acompañante, yo, por ejemplo, me imagino que voy de la mano de Chuck Bass. Y ahora imaginaos que una bola gigante de color rojo se cruza ante tus ojos alterando el paisaje de esa ciudad por la que estás caminando tan plácidamente, como por ejemplo, así:
No, no te has tomado nada caducado ni has sobrepasado el límite de gramos de Frenadol permitidos por persona y día. No te estás volviendo majara, don’t panic, solo ha sido un tal Kurt Perschke, nacido en Chicago y artista de profesión (en ese orden), que ha decidido plantar una bola de 4 metros y medio de altura y más de 100 kilos de peso delante de tus ojos.
Hace más de un año que Kurt Perschke inició este proyecto llamado RedBall Project. Consiste en colocar una enorme bola, que tarda 40 minutos tanto en inflarse como en desinflarse, en diferentes puntos de distintas ciudades del mundo.
Dice el autor que, aunque desde fuera pueda parecer que la experiencia consiste en la propia bola como objeto, el verdadero poder del proyecto es lo que puede llegar a crear la Red Ball en aquellos que la experimentan. Y añade que la esencia del proyecto es la invitación a participar para imaginar colectivamente.
El recorrido de la Red Ball comenzó en St. Louis y se ha exhibido ciudades como Abu Dhabi, Norwich, Taipei, Toronto, Chicago, Scottsdale, Portland, Sydney o Barcelona. Si tenéis tiempo, dinero y curiosidad, podéis pasaros a verla próximamente por Perth, desde el 10 de febrero al 3 de marzo.
PD: mis agradecimientos a CSP comunicación por este (y otros) descubrimientos. Un FollowTuesday desde aquí







